El editor de nuestro presente y del futuro
21 oct
Actualmente, uno de los principales temas de debate del sector editorial es el del posicionamiento que va a tener el libro analógico frente al digital y las relaciones que se podrán establecer entre ambos en lo que podríamos denominar ediciones híbridas.
Ante esta realidad constatable, la de la aparición de la edición digital, el perfil del editor necesita adaptarse a unas nuevas necesidades para realizar una correcta planificación y gestión de los nuevos productos editoriales fruto del nuevo entorno digital y adquirir unas determinadas habilidades para responder a unas competencias de mercado.
Así, pues, el editor de nuestro presente -y que, no podemos negarlo, será la base del editor del futuro- será el que, a partir de unos contenidos determinados, sea capaz de organizarlos tanto para la edición o explotación del circuito tradicional de las publicaciones en soporte papel como para su explotación en la web. Y, en este sentido, deberá conocer todas las fases de producción de los distintos productos en diferentes soportes, optimizar los recursos asignados para los mismos, elaborar los costes y obtener el PVP par hacer viable el “proyecto editorial”.
Al perfil del editor tradicional le falta la otra cara de la moneda, la de la edición digital, un tipo de edición que deberá estar presente en todos los “catálogos” editoriales a partir de muestro más inmedito presente.
Magadalena Polo
Doctora en Filosofía por la UB
Profesora del Máster en Edición Digital de IPECC-UAH
Transformación de la cadena de valor: Nuevos modelos de negocio
20 oct
En el mundo de la edición, la cadena de valor clásica está perfectamente definida. Entre el autor y el lector hay unos pasos intermedios claramente delimitados. El papel del agente, del editor, del distribuidores y del vendedor o librero son figuras tradicionales bien establecidas.
Con la irrupción del libro digital el paradigma clásico se pone en cuestión:¿Debe respetarse la cadena de valor conocida hasta el momento?, ¿O quizás es mejor preguntarse si puede respetarse?. Algunas voces indican que muchos intermediarios van a desaparecer, otras voces señalan que simplemente va a producirse una transformación en las funciones de los diversos agentes.
Hasta ahora la cadena de valor de la edición respondía a un modelo de negocio claramente conocido. El ebook abre nuevas perspectivas a las actuales, y sin lugar a dudas se producirán nuevos modelos de negocio.
Cambian los procesos de comercialización, cambia el formato (de descarga a alquiler, permanente a temporal), cambian los precios y cambian los márgenes.
Por todo ello, la transformación de la cadena de valor derivada de los nuevos modelos de negocio se presenta como una de los principales ejes sobre los que pivotará el nuevo paradigma del mundo del libro digital.
Enric Faura
Profesor del Máster de Edición Digital de IPECC-UAH
Dodecálogo de derechos del lector de libros digitales
19 oct
Las plataformas de acceso y venta de libros digitales de Google, Amazon y Apple, entre otras, están basadas en el concepto de “libros en la nube”, que conlleva una nueva manera de acceder a la información y al conocimiento.
Siguiendo iniciativas similares en los Estados Unidos en relación con este tema, como las de Peter Brantley, director de contenidos del Internet Archive, o las recomendaciones de la mencionada Electronic Frontier Foundation, el equipo de Dosdoce.com propone el siguiente dodecálogo para proteger los derechos del lector de libros digitales:
- Las plataformas de acceso y venta de eBooks no deben comerciar con el historial de compra de los lectores sin su consentimiento previo.
- Aquellas plataformas que quieran reutilizar con fines comerciales el historial de compra de los lectores para mejorar sus sistemas de recomendación de libros o generar ingresos publicitarios relacionados con las compras realizadas deberán comunicar previamente a los lectores qué tipo de información guardan en sus plataformas, por cuánto tiempo y para qué fines comerciales.
- El lector de libros digitales podrá acceder a esta información personal en cualquier momento y borrar su historial en caso de considerarlo oportuno.
- Las plataformas de acceso y venta de eBooks deberán garantizar que los eBooks adquiridos son propiedad de aquellas personas que los han comprado. Tras la polémica decisión de Amazon de entrar en la cuenta de sus usuarios y eliminar los ejemplares digitales vendidos del libro de George Orwell 1984 por discrepancias con su proveedor, se justifica que exijamos que las plataformas de comercialización de eBooks se comprometan a respetar nuestros derechos como consumidores. Ninguna plataforma o librería virtual debería ser capaz de eliminar de mi cuenta un libro ya adquirido o limitar el acceso al mismo sin mi consentimiento expreso.
- En caso de alquiler, pago por lectura o subscripción de cualquier contenido digital, el usuario debería tener una opción a compra perpetua.
- Al igual que en el mundo analógico podemos prestar un libro comprado a un amigo, en el mundo digital deberíamos preservar el derecho a realizar préstamos de libros en cualquier formato y sin coste adicional.
- Se nos debe garantizar la posibilidad de leer cualquier libro de nuestra biblioteca en la nube o plataforma en cualquier dispositivo, sin restricciones ni limitaciones por sistemas, derechos, fronteras, etc., y siempre de una forma amable y legible.
- Las plataformas de acceso y venta de eBooks deberían permitir que las personas que deseen hacer sus compras en un entorno plenamente privado puedan hacerlo sin que sus datos de compra sean almacenados en ningún momento ni comercializados a terceros.
- Los compradores de libros digitales podrán eliminar su historial de compra o alquiler, así como destruir los propios libros adquiridos, en cualquier momento y de forma definitiva sin dejar rastro alguno de su previa existencia en ninguna memoria virtual.
- Los lectores podrán regalar o revender cualquier libro adquirido que ya no se quiera mantener en su biblioteca digital.
- Los lectores podrán subrayar, marcar y hacer anotaciones de forma anónima en sus libros adquiridos. Aquellos lectores que quieran compartir con otros lectores sus anotaciones personales deberán poder hacerlo, pero si en cualquier momento cambian de opinión también podrán retirar las aportaciones prestadas.
- Al igual que podemos mantener nuestro número de teléfono móvil si nos cambiamos de operador, las plataformas deberán garantizar la portabilidad de los datos de los usuarios. Si por cualquier motivo un lector abandona una plataforma deberá poder transportar los libros adquiridos, notas e historial de compra a la nueva plataforma de forma fácil y eficiente.
Hay que hallar la manera de encontrar un equilibrio entre las ventajas de los “libros en la nube” y los derechos adquiridos de los lectores ante la privacidad, intimidad y propiedad.
Leer artículo completo sobre los derechos del lector de libros digitales en Dosdoce.com
Javier Celaya
Profesor del Máster de Edición Digital de IPECC-UAH
Socio fundador del portal Dosdoce.com
La nueva cadena de valor del sector editorial
8 sep
Hoy la cadena de valor del sector editorial está formada por autor-agente-editor-distribuidor-punto de venta para llegar al cliente. Con Internet podríamos pasar del autor al cliente directamente o un modelo mixto en el que los clientes se imprimirían los libros bajo demanda o el “nuevo editor” distribuiría por la Red y por el canal tradicional. En cualquiera de los dos casos la cadena de valor cambia.
El papel que juegan hoy editores, distribuidores y puntos de venta debe necesariamente cambiar si no quieren quedarse fuera del negocio futuro como les ha pasado a sus primos del sector musical. Si quieren aportar valor deberán modificar comportamientos y adaptarse. El valor que hoy aportan que es el de “empaquetar, repartir y poner en manos” de los lectores la Cultura ya no está tan claro en un mundo donde la tecnología y la Red están o estarán completamente asumidas por todos.
Los jóvenes, los futuros y también presentes lectores, viven con la tecnología formando parte de sus vidas. Y hay que adaptarse a los gustos y hábitos del mercado. Ahora se “consume” el tiempo de ocio en Internet y ahí hay que ir a buscar a nuestros clientes perdidos.
Internet nos abre un nuevo canal. Pero ya no es un canal como aquellos a los que estábamos acostumbrados. No producimos y distribuimos un libro, un periódico o una revista a nuestro gusto y criterio. Gobernando qué y cómo lo vendemos. No. La Red nos ofrece un sinfín de posibilidades: capítulos del libro, test de tramas, conocer la opinión de nuestros lectores, generar boca-oído elevado a la enésima potencia, hacer revistas “a la carta”, acercar el autor al lector… ¡que sean los propios lectores los que configuren la publicación!.
Y, además, el mercado es global. Ya no hay que pensar cuanto debemos imprimir para cubrir los quioscos o librerías de nuestra zona o país. Ahora nuestro cliente puede estar en Francia, en México o en China. Esto implica un cambio cultural dentro de las empresas en lo que se refiere a la estrategia de la compañía en todas sus áreas. Quizás deberemos cambiar el “think global, act local” por el “think global, act global too”.
David Soler
Experto en Marketing Editorial
Profesor del Máster en Edición Digital de IPECC-UAH
A vueltas con los contratos para la explotación de e-Books
1 sep
Parece que no se habla de otra cosa entre las editoriales y los autores en los últimos tiempos: ¿Cómo se ceden los derechos digitales?, ¿Qué porcentaje ha de llevarse el autor?. Teniendo en cuenta que la relación autor/editor suele ser bastante duradera, como consecuencia del contrato de edición (hasta 15 años), conviene tener claros varios puntos que habitualmente se pasan por encima:
- En primer lugar, nos encontramos ante un modelo de negocio en permanente evolución, fundamentalmente como consecuencia de cambios tecnológicos, aunque, según parece, la explotación de libros digitales va encaminada a los llamados “libros en la nube”.
- En segundo lugar hay que rechazar ese mito de que un e-Book es ostensiblemente más barato de hacer que un libro tradicional, pues los sistemas DRM, actualización de programas, plataformas de comercio electrónico, etc., exigen una importante inversión en medios tecnológicos y humanos. Por ello, es arriesgado aumentar indiscriminadamente los porcentajes de los autores.
- En tercer lugar, nunca conviene tener distintos contratos respecto a la explotación de una misma obra, pues al cabo de tiempo se pueden generar “vidas paralelas”, que desde un punto de vista de gestión de los derechos no es aconsejable.
- Por último, la explotación digital de las obras tiene unas implicaciones de mucho más calado que la mera venta de un e-Book. Por ello, un contrato moderno ha de hacer mención temas como las versiones “premium”, derechos de imagen, links, publicidad, etc., hasta ahora desconocidos en la industria editorial.
Pascual Barberán
Experto en Propiedad Intelectual
Cambio de modelo
26 ago
La edición digital está en constante evolución y transformación. Transformación es un concepto ligado directamente con Internet: renovación constante. La edición digital está ligada del todo a Internet, y no sólo en cuanto al marketing online y la visibilidad, sino como medio o plataforma desde donde el consumidor/lector adquiere directamente los contenidos/ebooks (B2C).
Por ello, me permito distanciarme de la objetividad descriptiva del temario aprovechando el “formato” post para apuntar una reflexión con mirada de lector. De lector de ebooks.
Uno de los problemas que están surgiendo a la hora de establecer estrategias de edición digital es que se parte de la mentalidad del modelo de edición tradicional de libro impreso. Un modelo conservador y demasiado dependiente de otros eslabones de la cadena de negocio (impresores, libreros y, sobre todo, distribuidores). Un modelo siempre en cuestión pero al parecer inamovible.
Con la llegada de la red y del ebook este modelo es perfectamente modificable. Se puede prescindir de eslabones intermedios para llegar directamente al lector. El lector de ebooks sabe esto, por eso le cuesta entender que se quiera seguir manteniendo un sistema innecesario y que le afecta directamente.
Además le afecta de dos maneras: en el precio y en el acceso a los contenidos. Y ambas tienen relación. La protección excesiva (DRM o formatos propios) limita el acceso a los ebooks a la vez que encarece los mismos.
Por ello, la utilización de DRM “agresivos” y el establecimiento de precios demasiado altos poco competitivos sólo consiguen ahuyentar al lector, ralentizar innecesariamente el formato digital e invitar a los cada vez más lectores de contenidos digitales comprarle a otros o adquirir malas copias, lejos de un verdadero y bien editado ebook.
Por todo esto, hay que tratar de evitar dos cuestiones:
- La primera: confundir al lector con cuestiones técnicas que no le competen, añadir clics y claves en el proceso de compra de un ebook. Y si se opta por un DRM, al menos recompensarle la fidelidad y la paciencia de algún modo.
- La segunda: vender un ebook que apenas aprovecha las ventajas de un formato plenamente digital (ya ni digo un PDF) a un precio poco inferior al del libro impreso, a menos que ese ebook esté editado con algún tipo de enriquecimiento o de valor añadido que justifique tal precio.
José Antonio Vázquez
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